Frases

“No se cambian las cosas combatiendo la realidad actual. Para cambiar algo, es necesario crear un nuevo modelo, uno distinto que haga que el actual modelo quede obsoleto".

Richard Buckminster Fuller

sábado, 24 de diciembre de 2011

Nostalgia Navideña

Esta semana he tomado noción de la pérdida del espíritu navideño en Santiago (no puedo hablar por otras ciudades, ni menos países) desde hace ya varios años. Se me había vuelto transparente hasta que una amiga colombiana me dijo que si viene le gustaba mucho Chile, extrañaba mucho el espíritu navideño que según ella, aun existe en Colombia.

Y claro, si bien el verdadero espíritu navideño se lleva por dentro y en el corazón de cada persona, recuerdo perfectamente que cuando niño todo Diciembre era un día especial, y a medida que se aproximaba la fecha de la noche buena, el entusiasmo y alegría subían y subían. Además, recuerdo que en la Tele se mostraban bellos cuentas e historias, hoy, hasta en Navidad la farándula es la reina de la TV.  Recuerdo que Avenida Pedro de Valdivia se transformaba en un túnel de luces navideñas, generando una atmósfera de colores y alegría muy especial; eso, aun ya no existe.

Al menos, en lo íntimo de mi familia (y supongo que en la de varias), el espíritu sigue intacto: donde antes nosotros éramos los principales, hoy hemos dado paso a los sobrinos y nietos, y cómo alegra ver mis los pequeños con sus cara llenas de inocencia y alegría, primero al esperar al viejo pascuero, y luego al abrir los regalos.

Agradecido de los detalles y decoración navideña de mi tía Nadia, quien con mi tío y padrino, Pedro, hacen de anfitriones navideños, recibiendo a toda la familia.

Ojalá es espíritu íntimo que prevalece al interior de cada familia, pudiese irradiarse a toda la ciudad, dando paso a regalar paciencia, tolerancia, y por sobre todo, respeto, evitando los bocinazasos, gritos, insultos, y golpes y porrazos en los mall.

Extraño la Navidad de la infancia, el jugar en la calle y el contacto con la naturaleza, y por eso mismo, este año, me regalé pasar el año nuevo en la montaña.

Por mi parte, esta navidad no quiero dar regalos materiales, pues para mí no expresan el verdadero sentido navideños, por lo que voy a regalar mi compañía; sí mi compañía caminando, por lo que todo aquel que quiera recibir este regalo, me avisa, y coordinamos cuándo y donde juntarnos.

FELIZ NAVIDAD!!!!

domingo, 4 de diciembre de 2011

Los Secuestradores

Hay cuatro series de televisión que me encantan: "Dr. House", "Matrimonio con Hijos (Original)", "Friends", y la única latina, "Los Simuladores", serie argentina que ha sido copiada en Chile, México, y entiendo que en otros países latinos. Quería destacar esta última, por su capacidad de crear nuevas realidades por medio de sus simulacros, consiguiendo así, resolver los problemas de sus clientes, e incluso llegando a cambiar la estructura o coherencia de SER de alguno de ellos.

Ayer vi una charla TED (que recomiendo absolutamente) donde el expositor, Dan Dennett habla sobre los "memes" y menciona una frase que me llegó profundamente: "Las ideas y pensamientos, secuestran nuestra mente".

Entonces me quedé pensando, parece que tenemos una serie de televisión en nuestra mente: 
"Los Secuestradores", protagonizada por: Nuestros Pensamientos, Nuestras Ideas, Nuestras Creencias, Nuestros Juicios, y con la participación especial de Nuestras Filosofías y Expectativas, y dirigidas por Nuestras Experiencias.

La Serie trata más o menos así: "Los Secuestrados" toman posesión de las mentes, privándonos de ver más allá por medio de sus normas y de lo que ellos indican, encerrando a las personas en una caja de la cual no se puede salir, y que a la vez no se puede ver, pues es transparente, y a pesar de ello, no se puede cruzar sus límites pues la energía que existe en sus bordes, el Miedo, hace que las personas permanezcan inconscientemente en ella. 

Lo peor de la trama, es que la gran mayoría de las persona sufren el síndrome de Estocolmo (reacción psíquica en la cual la víctima de un secuestro, o persona retenida contra su propia voluntad, desarrolla una relación de complicidad con quien la ha secuestrado. En ocasiones, dichas personas secuestradas pueden acabar ayudando a sus captores a alcanzar sus fines o a evadir a la policía), enamorándose de ellos, aferrándose a ellos, transformándose incluso en sus máximos defensores, sin darse cuenta o tomando noción de la trampa en la que están.

Los Secuestradores son como el VIH, mutan constantemente, haciendo muy difícil safarse de ellos. Así, cuando alguien cree haberse liberado, al poco tiempo cae en cuenta que se es víctima de nuevos Secuestradores.

Al "ver esta serie", logré percatarme de cuánto Secuestradores yo mismo tengo en mi mente; Secuestradores antiguos que habían mutado y tomado una forma diferente, por lo cual no me había sido posible ver, y que me estaban cerrando a muchas posibilidades, y por lo tanto, perdiendo varias oportunidades en distintos ámbitos, por defender nuevos ideales, es decir, de cierta forma, estaba con el Síndrome de Estocolmo.

Entonces me dije:
"OK, los estoy identificando.  Ahora, ¿cómo hago para ser más "inteligente" que ellos y liberarme? Puedo jugar a hacerles creer que sigo siendo su víctima, o puedo encararlos directamente. Lo primero me puede tomar más tiempo, y lo segundo requiere mucho coraje."

Estaba en esa conversación mental, cuando se me ocurrió la idea de pedir ayuda a "Los Simuladores"; obviamente no los de las serie argentina, sino los propios.

Entonces, así como en la serie "Los Simuladores", los protagonistas son son capaces de crear nuevas realidades, me pregunté, ¿cómo hago yo para crear nuevas realidades y desafiar a mis Secuestradores? 
Pues bien, este es mi plan de ataque:

1.- Comenzando a hacer nuevas acciones recurrentes que por muy ridículas me parezcan, se enfoquen en conseguir los cambios que deseo para mí. 
2.- Revisando cuáles son mis pensamientos, ideas, creencias, juicios, expectativas, y experiencias que se han vuelto un obstáculo para conseguir mis logros, o liza y llanamente cuáles de ellos ya no te permiten estar feliz. Luego, y alineado con el punto 1, comenzando a tener nuevas experiencias, que desafían la antiguas y complementen las experiencias que sí me sirven.
3.- Y sellando los dos puntos anteriores, entendiendo la distinción entre "Creer" y "Saber". Para explicar esto, pongo un ejemplo. Justo hoy un amigo me decía, yo creía que ir a La Legua era ultra peligroso y que me encontraría con puros delincuentes. Sin embargo, me atreví a ir hacer unos talleres (desafió su creencia y su juicio) y me encontré con la grata sorpresa que, si bien efectivamente es peligroso, no lo es tanto como pensaba, y la gran mayoría de gente es buena (ahora él sabe, nada ni nadie el puede decir lo contrario).

La gran mayoría de la gente cree que leyendo más, o tomando cursos y asistiendo a capacitaciones, producirá el cambio deseado. Y está bien, puede que leer y asistir a cursos o capacitaciones ayude, sin embargo, eso dura muy poco, pues el verdadero cambio se logra identificando a nuestros Secuestradores, y luego desafiándolos, y esto, es un trabajo permanente, pues como indiqué, los Secuestradores estarán siempre al asecho.  

domingo, 27 de noviembre de 2011

Decepciones y Expectativas

La semana pasada asistí a la sesión de coaching programada con un ejecutivo con el cual vengo trabajando hace un tiempo, y al llegar, Andrea, su asistente, me dice que él está un tanto raro. Le anuncia que yo he llegado, y me indica que pase.

- Hola Rodrigo, adelante por favor.
- Hola Héctor, gracias.
- ¿Un café, agua...?
- Las dos cosas por favor.
- OK, -presiona el altavoz y se comunica con su asistente-. Andrea, por favor un vaso de agua para Rodrigo, y dos cafés para nosotros; gracias.
-¿Cómo estás Héctor, cómo te sientes desde la última vez que nos reunimos?

Se genera un breve silencio...

- Mira, si hablamos del proceso profesional, la verdad que desde que lo iniciamos, yo y mi equipo estamos mucho más afiatados, he aprendido a escucharlos, solicitar sus opiniones, he desafiado mis propios supuestos, y he aprendido a desarrollar los contextos para que el equipo mejore su desempeño, y como siempre me has dicho, dado que lo que estoy diciendo es un juicio, tengo hechos o afirmaciones que lo sustentan....
- ¡Ah sí! ¿Cómo cuáles?
- Como el resultado de la evaluación 360, donde es primera vez que obtengo un 90% en los ítems "Conectividad con su equipo", "Capacidad de desarrollar los talentos", y "Motivación". Además de los comentarios que los mismos ejecutivos me han hecho abiertamente.
- Bueno, ¡te felicito y me alegro escuchar lo que me cuentas! ¿Cómo te sientes con esto?
- Mira, me siento súper bien, y de cierta manera, orgulloso de mí mismo por haber tenido la voluntad de cambiar.
- ¡Excelente! Y yo también me siento orgulloso de tu proceso, y efectivamente, he recibido muy buenos comentarios sobre ti por parte de RRHH y por algunos de los miembros de tu equipo.
Entonces, ¿qué te gustaría ver hoy?
- Como te decía, en lo profesional estoy bien, sin embargo, me aconteció algo personal que me tiene muy confundido y que me está sacando de mi foco. ¿Podemos conversar sobre esto, o solo debemos remitirnos a temas profesionales?
- ¡Por supuesto que podemos conversar sobre esto!  Además, tu mundo personal tiene incidencia directa en tu mundo profesional; recuerda, somos seres integrales y todo está conectado; no mezclado, sino conectado.
- Bien entonces,   - toma un profundo suspiro, estira los brazos elongándolos, como si se estuviese recargando de energía para tomar impulso y contarme lo que me quería contar -   resulta que me siento decepcionado de una persona, y la verdad, no sé qué hacer con esto, o más bien, no sé como sacarme esta sensación de encima.
- ¿Quién es esa persona?
- Es una polola que tenía y que de un día para otro, cambió en 180°, y sin siquiera dar aviso previo, desapareció. Yo la llamaba, le mandé mensajes de texto y nada, cero respuestas hasta el día de hoy, y ya va casi un mes.   Entonces, por una parte estoy decepcionado, pues ella me hablaba tanto de la importancia de la comunicación y de ser francos y directos, y por otra parte, su frialdad, su falta de demostración de cariños y afectos, ¡por su poca piel! y su nula empatía, sobretodo en el último tiempo, me descolocaron, y ahora estoy súper confundido, pues no sé realmente a qué atenerme. Es más, te digo que terminamos, pues donde no sé nada de ella, asumo que lo nuestro se acabó. Y es primera vez que me pasa que alguien "termine" conmigo sin siquiera decirme al menos,"no eres tú soy yo".  
Aquí, ella liza y llanamente "se fue".
- Héctor, me gustaría chequear algo contigo, ¿puedo?
- Sí claro, siempre te he dejado hacerlo.
- Jejeje, sí, así es, gracias.    Mira, me dices que ella era poco empática, poco cariñosa y poco afectuosa, y que no era de andar tocando, así de piel, como me señalas, ¿correcto?
- Sí, correcto.
- Entonces mira, mi pregunta es, ¿ella te dijo que era empática, cariñosa, afectuosa, o de piel alguna vez?

Un segundo silencio, seguido de otro profundo suspiro.

- No, nunca me dijo que era todo eso.
- OK. Y lo otro, al igual que las encuesta 360 que me comentaste hace un rato que te servía de afirmación para sustentar tu juicio, ¿qué afirmaciones o hechos sustentan tu juicio que según tú, ella no era cariñosa, afectuosa o de piel? ¿Con qué standard la estabas midiendo o comparando para que creyeras que ella debía ser así?

Tercer silencio....

- Bueno, como afirmaciones o evidencias concretas, mmm...   ....¡chucha!, va a sonar medio maricón...
- Dale no más, sabes que yo no juzgo.
- Mmmm, bueno como afirmaciones te puedo decir que ella nunca me abrazaba, nunca me dijo que me quería o que me veía bien, o no me tomaba la mano, cosas así, ¿ves?  Y sobre el standard, bueno, es que como ella es panameña, ¡imaginé que sería más cariñosa, amorosa, afectuosa y sobretodo más de piel que las chilenas!  Tú cachai, las caribeñas y centroamericanas son más así que las chilenas.
- ¡Aja! Entonces eras tú el que tenía la expectativa que ella fuese todo eso.
- Sí claro, dado que ella era centroamericana, pensé que sería así.
- Tú pensaste (se lo remarcaba siendo irreverente gentil).
- Sí po, yo pensé.
- Correcto...   ...tú pensaste, tú lo imaginaste, y tú creaste la expectativa. Y, ¿ella te dijo que sería así? ¿Había un compromiso que ella sería de la manera que tú pensabas que sería?
- No, obvio que no.
- Entonces, ¿tienes derecho a reclamarle algo en relación a eso a ella?
- Pucha, me cagaste.
- No, yo no te he cagado, solo te muestro.
- Sí, sí sé. Lo que pasa, es que ahora siento que por una parte, la decepción recae en mí....
- A ver, ¿cómo es eso?
- Claro, ahora yo me decepciono de mí mismo por no haber aplicado lo mismo que aprendí por medio del coaching contigo, para el trabajo, en llevarlo a lo personal.
- ...
- Eso de darme cuenta de la gran ganancia que tiene no tener expectativas a priori, sino tener la capacidad para generar compromisos. Pero, ¿cómo hago eso con las relaciones personales, me refiero a generar compromisos?
- ¿Qué se te ocurre a ti?
- ...    ...en este caso puntual, creo que habiendo conversado con ella para aclarar las cosas, y sobretodo lo que yo suponía y esperaba de ella de modo de...
- ¿de mode de...?
- sí, ya sé, de modo de chequear e indagar con ella para que no existan malos entendidos ni expectativas. ¡Nunca pensé que esto del coaching ejecutivo se podría aplicar en lo personal!
- Héctor, vivmos en un mundo relacional; ¡estamos todo el rato, querámoslo o no, relacionandonos con todos, y con el entorno!
Entonces, ¿qué se te ocurre podrías hacer con esto, con lo de las expectativas que tenías sobre ella?
- Bueno, aceptando que eran mías, no de ellas. Que la "película" que dibujé en mi mente sobre ella, me pertence a mí, que esa película no es ella, y por lo tanto es mi responsabilidad, y en ese sentido, no me debe nada, pues no tengo derecho a reclamar. Entonces, me parece que el primer paso, es aceptar que fui yo quien estaba equivocado.
- Bien, me parece un buen comienzo. Y, si me permites, ¿qué pasaría si agregaras a esa aceptación, una buena dosis de cariño de ti mismo, puede ser, te hace sentido?
- Jejeje, sí claro, me hace muchísimo sentido.
- Bien, que bueno entonces. Y, me parece que aun queda algo.
- ¿Sí? ¿Qué sería?
- ¿Cómo piensas a resolver el hecho de su alejamiento "invisible"?  Y antes de ver eso, déjame indagar otra cosa: cuando dices que ella indicaba que tenían que ser comunicativos, francos y directos, ¿a qué llegaron,  es decir, hubo alguna especie de acuerdo o compromiso al respecto?
- Mmm, ahora que lo dices, claro, acordamos estar más comunicados, es decir, que yo la llamaría todos los días, aunque sea para saludar y decir buenas noches, que seríamos francos y directos en contar lo que nos pasaba, sin temor a que el otro le pudiese molestar.
- OK, entonces, ¿ves que a diferencia de lo anterior, aquí si hubo un compromiso?
- Sí, claro, y explícito por lo demás.
- ¡Exacto! Y tal vez no hayan quedado claras las condiciones de satisfacción...
- ¡Sí, pero teníamos un contexto de obviedad!
- Jejejeje, ok.
- Ves que aprendo, jajaja.
- Jajaja, sí, así veo.    Entonces, dado que has aprendido eso, vuelvo a la pregunta anterior, ¿cómo piensas resolver el hecho de su alejamiento "invisible"?

Cuarto silencio de la jornada.

- Chuta, mmm, dado que había un acuerdo, podría reclamarle....   ...pero, ¿cómo le reclamo si ella no tiene interés conmigo?
- ¿Qué se te ocurre, qué has hecho en casos de tener que hacer un reclamo?
- Mmm, bueno, suelo enviar un email o carta formal, por ejemplo, a un proveedor.
- OK, entonces, ¿qué podrías hacer entonces?
- Mandarle un email a ella, claro.
- OK, ¿Y Héctor?
- Y sin expectativas que ella me responda.
- Muy bien, pues el solo hecho de hacer el reclamo ya podría ser liberador.
- ¡Correcto! Pero, ¿no era que los reclamos son para que el "no cumplidor" renegocie o repare el daño...?
- No siempre. Muchas veces, el reclamo es la vía formal para cerrar una relación, pues hay veces que lo único que queda para reparar, es cómo terminar la relación de buena manera, sea ésta de negocios o en este caso, personal.
- ¡Bien, me parece!

Quinto silencio

- Mmmm, ¿y qué pasa si a pesar que envío el reclamo la sensación de decepción sigue ahí?

Quinto silencio, y esta vez, bien profundo....

- ¿Tú sabes inglés, verdad?
- Sí, ¿por?
- ¿Cómo se dice "Perdonar" en inglés?
- Fácil, "to forgive"
- OK. Descompone la palabra en inglés.
- ¿Cómo, así: for - give?
- Exacto. ¿Qué significa ahora en castellano?
- "For give" significaría "para dar". Oye, no entiendo a dónde quieres llegar.
- Perdonar es el acto más liberador que existe, y al hacerlo de corazón, significa que te haces responsable de lo que está en ti para remediar la situación y al mismo tiempo para salir adelante. Entonces, tal como dice la palabra descompuesta en inglés, al perdonar, lo haces para dar: dar lo mejor de ti, y en tu caso particular, para dar tu sinceridad, franqueza y ser directo, que eran los tópicos acordados...   ...lo más bonito, es que la otra persona ni siquiera tiene que enterarse de este acto, total, el alivio queda contigo, ¿te hace sentido, ves posibilidades en esto?
- ¡Sí claro, te pasaste! Me encantó.

- Ok, ¿cómo estás ahora que terminamos nuestra sesión?
- Estoy mucho más aliviado, y hasta me siento más liviano.
- ¿Tomaste noción de tu cambio corporal, de tu postura?
- Oye, tienes razón. Hasta mi actitud cambió al sentirme más liviano.
- Muy bien, te felicito Héctor. Y cuéntame entonces, ¿cuál es el plan de acción esta vez?
- Voy a escribir el email, contándole mi sentir, y poniéndo ennfásis en lo que sí me había prometido, y enviárselo a ella.
- Muy bien, te preguntaré cómo te fue con esto la próxima vez que nos reunamos, ¿te parece?
- OK,  me parece excelente. Y muchas gracias.
- De nada, gracias a ti por la confianza. Y como ya sabes, ¿con qué te quedas de esta sesión?
- Mira, con lo que más me quedo esta vez, es con darme cuenta que nunca termino por aprender de mí mismo, y eso me motiva demasiado, y me voy súper entusiasmado, nada que ver a cómo estaba al inicio de la sesión...


De esta sesión de coaching, aprendí mucho, y al mismo tiempo, traté de ponerme en el lugar de la persona ausente...   ...¡cómo me gustaría poder hacerle un coaching a ella! Claro que eso nace de mí, no de ella.
Y entonces, ¿qué hacer cuando alguien te decepciona?
Me parece que el primer paso es revisar las expectativas que cada uno crea sobre los otros o sobre las situaciones, sobretodo, si no la has chequeado con ellos tampoco.




Este diálogo fue real, y cuento con la aprobación del protagonista principal, manteniendo la confidencialidad de los nombres reales.
¡Gracias Héctor!

viernes, 28 de octubre de 2011

No caer en la trampa de no pedir ayuda

El miércoles pasado, una amiga se encontraba bien acongojada por una serie de problemas, ante lo cuál le pregunté,"¿a quién puedes pedir ayuda?
Su respuesta fue tajante, "a nadie, no quiero deberle favores a nadie porque la gente no hace un favor sin esperar algo a cambio".
Y le respondí, "entonces cuando tu hacer un favor, esperas algo a cambio..."     ...el Silencio se hizo presente.

Este breve diálogo me generó profunda tristeza, pues me fue fácil imaginar la nula capacidad de encontrar posibilidades que ella tiene con su juicio que las personas dan favores a cambio de algo, y no puedo invalidarlo, pues seguramente, está fundado por sus experiencias vividas, lo cual más tristeza me provocó.

Luego, quise hacer un pequeño quiz en Facebook y postié lo siguiente:
"Quién no pide ayuda, a la larga si afortunadamente no se hunde, de todos modos queda solo(a)... ...¿cuáles son los juicios y/o creencias que te impiden pedir ayudar cuando lo necesitas?"
Y afortunadamente, el post tuvo varios comentarios:

- Creerme autosuficiente y "super woman" y jurar q todo lo puedo resolver a mi modo.

orgullo en demasía, autosuficiencia mal entendida, o una simple actitud de no querer involucrar a más personas o pensar que de esa forma una se está victimizando....
Aveces por cansancio de tantos oídos sordos ...  ...son muy pocos los que quedan en los momentos dificiles ... ...y escuchan.
- Algo anterior a eso, es no reconocer que en realidad existe la posibilidad de que necesite ayuda.
Pensar que si pides ayuda tendrán que pagar el favor algunas veces limita a algunas personas...  
La sensación de sentirme traicionado es peor que la propia soledad. A fin de cuentas estando solo no tengo más a quién responsabilizar sino a mi mismo. Por otra parte, soy tan crítico de los demás y tan poco crítico de mi mismo, que pretendo creer que puedo hacer las cosas mejor que los demás; solo que por pensar así no cumplo a tiempo con mis obligaciones. 
En mi caso no hay juicio...si no que una creencia tipo "chip" incrustado por mi madre....con el discurso eterno de que uno está solo en este mundo...que hay que valerse por si mismo ...y que no hay que "molestar" .....por suerte ya aprendí la lección...(a palos) y ahora, si necesito algo...pido ayuda...quizás el favor concedido no se le devuelve a la misma persona...pero como este mundo es redondito...en algún minuto uno se encuentra haciéndole el mismo favor a alguien que lo necesita....
- El interás de explorar nuestros límites.
Más que "Ayuda" creo que debemos pedir "Apoyo", y lo que me impide pedirlo es mi orgullo y arrogancia.
Ahora que he estado en otro país, donde no conozco y es todo nuevo, he aprendido a decir "help me", y he encontrado a muy buenas personas dispuestas a extender su mano sin pedir nada a cambio, es reconfortante no sentirte solo cuando crees que lo estas, y saber que hay personas que al igual que tu tienen la necesidad del otro, y no con algo material si no una palabra, una sonrisa o simplemente compañía.

Si nos damos cuenta, mi amiga no está tan "sola" respecto a sus creencia (juicio), pues lamentablemente, vivimos bajo el paradigma de ser Perfectos, Exigentes (por ende la Autoexigentes), Autosuficientes, y todo para ser 
el Mejor, y así, nos llenamos de "Deberías" desgastantes, atemorizantes, paralizadores, y lo que es peor, cerradores de posibilidades.

Mi objetivo con esto, es mostrar que creer que no se necesita a nadie más para salir adelante, es parte de ser un buen auto-líder, y que por el contrario, pedir ayuda, es mostrar debilidad, falta de autogestión, y símbolo de fracaso. Bueno, ¡eso es una trampa!

Pedir ayuda es parte del hacerse cargo de uno mismo, tomando conciencia que uno por sí solo, no tiene todas las respuestas, ni menos es conocedor de la Verdad. Tomar conciencia que no se es propietario de todos los talentos ni de todas las habilidades, y por ende, físicamente e intelectualmente, se tiene límites.

Lo que no tienes límite alguno, si es que así se quiere, es nuestra determinación de querer ver más allá de nuestras propias creencias y juicios, desafiándonos a buscar otras posibilidades que nos muestren nuevas luces.


Entonces, pedir ayuda, es una gran herramienta para volvernos poderosos, entendiendo al Poder como la capacidad de aumentan nuestro espectro de posibilidades y por ende de acciones.

Al igual que un martillo es una herramienta para pegar un clavo, el pedir ayuda es una gran herramienta para "martillar" nuestros juicios y creencias, y al partirlos, puedan aparecer nuevas oportunidades.

Respecto de que el otro espera algo a cambio, por un lado, puede que sea así, y eso también es un juicio. 
Sin embargo, el otro lado de la misma moneda, es que cuando pedimos ayuda, hacemos sentir al otro importante, le demostramos que valoramos sus cualidades, y eso, a mi juicio, es la mejor de vuelta de favor.

Entonces, no caigamos en la trampa, no seamos esclavos de la Arrogancia y del falso Orgullo, que son las corazas de la victimización.


Y finalmente, cuando se pide ayuda, también se crean compromisos, y el cumplir los compromisos, es la base para la generación de Confianza.


Entonces, ¿ven todos los beneficios que tiene el Pedir Ayuda?

viernes, 14 de octubre de 2011

Siete recomendaciones para ayudarte a trascender al ego y la vanidad.


He aquí siete recomendaciones para ayudarte a trascender esas arraigadas ideas de la vanidad.

Todas ellas están destinadas a evitar que te identifiques en una clave falsa con el ego y la vanidad.


1. No te sientas ofendido.          La conducta de los demás no es razón para quedarte inmovilizado. Lo que te ofende sólo contribuye a debilitarte. Si buscas ocasiones para sentirte ofendido, las encontrarás cada dos por tres. Es tu ego en plena acción, convenciéndote de que el mundo no debería ser como es. Pero puedes convertirte en degustador de la vida y corresponderte con el Espíritu universal de la Creación. No puedes alcanzar la fuerza de la intención sintiéndote ofendido. Por supuesto, actúa para erradicar los horrores del mundo, que emanan de la identificación masiva con el ego, pero vive en paz. Como nos recuerda A Course in Miracles [Curso de milagros]: «La paz es de Dios; quienes formáis parte de Dios no estáis a gusto salvo en su paz». Sentirse ofendido crea la misma energía destructiva que te ofendió y que lleva al ataque, al contraataque y a la guerra.

2. Libérate de la necesidad de ganar.        Al ego le encanta dividirnos entre ganadores y perdedores. Empeñarte en ganar es un método infalible para evitar el contacto consciente con la intención. ¿Por qué? Porque, en última instancia, es imposible ganar todo el tiempo.
Siempre habrá alguien más rápido, más joven, más fuerte, más listo y con más suerte que tú, y siempre volverás a sentirte insignificante y despreciable. Tú no eres tus victorias. Puede que te guste la competición y que te diviertas en un mundo en el que ganar lo es todo, pero no tienes por qué estar allí con tus pensamientos. No existen perdedores en un mundo en el que todos compartimos la misma fuente de energía. Lo más que puedes decir es que en determinado día rendiste a cierto nivel en comparación con el nivel de otras personas ese mismo día.
Pero hoy es otro día, y hay que tener en cuenta otros competidores y otras circunstancias. Tú sigues siendo la presencia infinita en un cuerpo que es un día una década mayor. Olvídate de la necesidad de ganar no aceptando que lo opuesto de ganar es perder. Ese es el miedo del ego. Si tu cuerpo no rinde para ganar ese día, sencillamente no importa, si no te identificas exclusivamente con tu ego. Adopta el papel de observador, mira y disfrútalo todo sin necesitar ganar un trofeo. Vive en paz, correspóndete con la energía de la intención e, irónicamente, aunque apenas lo notes, en tu vida surgirán más victorias a medida que dejes de ir tras ellas.

3. Libérate de la necesidad de tener razón.       El ego es fuente de conflictos y disensiones porque te empuja a hacer que los demás se equivoquen. Cuando eres hostil, te has desconectado de la fuerza de la intención. El Espíritu creativo es bondadoso, cariñoso y receptivo, y está libre de ira, resentimiento y amargura. Olvidarse de la necesidad de tener siempre razón en las discusiones y las relaciones es como decirle al ego: «No soy tu esclavo. Quiero abrazar la bondad y rechazo tu necesidad de tener razón. Aún más; voy a ofrecerle a esta persona la posibilidad de que se sienta mejor diciéndole que tiene razón y darle las gracias por haberme encaminado hacia la verdad». Cuando te olvidas de la necesidad de tener razón puedes fortalecer la conexión con la fuerza de la intención, pero ten en cuenta que el ego es un combatiente muy resuelto. He visto personas dispuestas a morir antes que dejar de tener razón. He visto cómo acababan relaciones
maravillosas por la necesidad de ciertas personas de llevar siempre la razón. Te propongo que te olvides de esta necesidad impulsada por el ego parándote en medio de una discusión para preguntarte: «¿Qué quiero? ¿Ser feliz o tener razón?». Cuando eliges el modo feliz, cariñoso y espiritual, se fortalece tu conexión con la intención. En última instancia, estos momentos expanden tu nueva conexión con la fuerza de la intención. La Fuente universal empezará a colaborar contigo en la creación de la vida que la intención quiere que lleves.

4. Libérate de la necesidad de ser superior.      La verdadera nobleza no tiene nada que ver con ser mejor que los demás. Se trata de ser mejor de lo que eras antes. Céntrate en tu crecimiento, con constante conciencia de que no hay nadie mejor que nadie en este planeta. Todos emanamos de la misma fuerza vital. Todos tenemos la misión de cumplir la esencia para la que estamos destinados, y tenemos cuanto necesitamos para cumplir ese destino. Nada de esto es posible cuando te consideras superior a los demás. No por viejo es menos cierto este dicho: Todos somos iguales ante los ojos de Dios. Olvídate de la necesidad de sentirte superior al ver a Dios revelándose en todos. No valores a los demás basándote en su aspecto, sus logros, posesiones y
otros baremos impuestos por el ego. Cuando proyectas sentimientos de superioridad, eso es lo que te devuelven, y te lleva al resentimiento y en última instancia a sentimientos de hostilidad. Estos sentimientos se convierten en el vehículo que te aleja de la intención. A Course in Miracles habla de esa necesidad de ser especial y superior: «El sentirse especial siempre establece  comparaciones. Se produce por una carencia que se ve en el otro y que se mantiene buscando y no  perdiendo de vista las carencias que puede percibir».

5. Libérate de la necesidad de tener más.      El mantra del ego es más. Por mucho que logres o adquieras, tu ego insistirá en que no es suficiente. Te verás luchando continuamente y eliminarás la posibilidad de alcanzar la meta, pero en realidad ya la has alcanzado, y es asunto tuyo decidir cómo utilizar el momento presente de tu vida. Irónicamente, cuando dejas de necesitar más, parece como si te llegara más de lo que deseas. Como estás desapegado de esa necesidad, te
resulta más fácil transmitírselo a los demás, porque te das cuenta de lo poco que necesitas para sentirte satisfecho y en paz. La Fuente universal está satisfecha de sí misma, en continua expansión y creando nueva vida, sin intentar jamás aferrarse a sus creaciones por sus recursos egoístas. Crea y se desliga. Cuando te desligas de la necesidad del ego de tener más, te unificas con la fuente. Creas, atraes lo que deseas hacia ti y te desligas, sin exigir que se te presente nada más. Si valoras todo lo que surge, aprendes la gran lección que nos dio san Francisca de Asís: «... es dar cuando recibimos». Al permitir que la abundancia fluya hasta ti y a través de ti, estableces correspondencia con la Fuente y aseguras que esa energía siga fluyendo.

6. Libérate de la necesidad de identificarte con tus logros.      Puede resultar un concepto difícil si piensas que tú y tus logros sois lo mismo. Dios escribe toda la música, Dios canta todas las canciones, Dios construye todos los edificios. Dios es la fuente de todos tus logros. Y ya oigo las protestas de tu ego, pero sigue sintonizado con esta idea. Todo emana de la Fuente.
¡Tú y tu Fuente sois uno y lo mismo!
No eres ese cuerpo y sus logros. Eres el observador Fíjate en todo y agradece las capacidades que te han sido concedidas, la motivación para lograr cosas y las cosas que has acumulado, pero atribúyele todo el mérito a la fuerza de la intención que te dio la existencia y de la que formas parte materializada. Cuanto menos necesites atribuirte el mérito de tus logros más conectado estarás con las siete caras de la intención, más libre serás de conseguir cosas, que te surgirán con más frecuencia. Cuando te apegas a esos logros y crees que lo estás consiguiendo tú solo es cuando abandonas la paz y la gratitud de tu Fuente.

7. Libérate de tu fama.        La fama que tienes no está localizada en ti, sino en la mente de los demás y, por consiguiente, no ejerces ningún control sobre ella. Si hablas con treinta personas, tendrás treinta famas distintas. Conectarse a la intención significa escuchar los dictados de tu corazón y actuar basándote en lo que tu voz interior te dice que es tu meta aquí. Si te preocupas demasiado por cómo te van a percibir los demás, te habrás desconectado de la intención y permitido que te guíen las opiniones de los demás. Así funciona el ego. Es una ilusión que se alza entre ti y la Fuerza de la intención. No hay nada que no puedas hacer, a menos que te desconectes de la fuerza y te convenzas de que tu meta consiste en demostrarles a los demás tu superioridad y autoridad y dediques tu energía a intentar ganar una fama extraordinaria entre el ego de los demás. Haz lo que haces según  la orientación de tu voz interior, siempre conectada con tu Fuente y agradecida a ella. Mantén tu propósito, deslígate de los resultados y acepta la responsabilidad de lo que reside en tí: tu carácter. Deja que otros discutan sobre tu fama; no tiene nada que ver contigo.

¡Lo que pienses de mí no es asunto mío!

Extracto del libro "El poder de la intención" de Wayne Dyer

domingo, 25 de septiembre de 2011

Permanecer feliz y dar felicidad

(Texto perteneciente a la serie "Reflexiones de la Semana" de Brahma Kumaris)

Existe una profunda conexión entre la paz y la felicidad. Si no soy feliz, no puedo ser realmente pacífico. La cara revela la felicidad del alma. La felicidad no es algo que pueda permanecer escondido. La cara revela los sentimientos y las intenciones. Sea que hablemos o no, hay aspectos nuestros que hablan por sí mismos y uno de ellos es la expresión de la cara. Cuando hablamos, el corazón y la mente hablan junto con la boca.

La felicidad espiritual es felicidad ilimitada. Tanto como damos, recibimos incluso más. Nadie puede reducir mi felicidad porque proviene de una fuente imperecedera. Podemos tomar tanta felicidad como queramos del océano de la felicidad. Tomando espiritualidad de la fuente eterna nos convertiremos en un donador de felicidad.

Así que tenemos que centrar la atención en permanecer felices y dar felicidad. Conscientes de que ésta es felicidad espiritual e ilimitada. En esta consciencia elevada, incluso si alguien nos dice algo ofensivo o nos critica, no nos afectará. Permanecer en esta consciencia nos capacitará a permanecer contentos. Entonces no necesitaremos que las situaciones o las personas nos satisfagan temporalmente a fin de que podamos sentirnos contentos. En lugar de eso, permaneceremos en un estado de paz constante llena de satisfacción. Nadie se tendrá que preocupar de mí.

Incluso si cometí un error ayer, es el error de ayer así que tengo que olvidarlo y avanzar. Convertirlo en un peldaño para ascender en mi estado interior. Recordar las cosas del pasado es un gran error. Una consciencia elevada es pensar que estamos en una peregrinación hacia nuestro destino espiritual y he de mantener enfrente la meta y objetivo, el estado de perfección y liberación espiritual.

Cuando el alma pone esta profunda atención en crear este estado de felicidad constante y natural, recibe mucha ayuda sutil. Ahora es el tiempo para permanecer en profunda paz y felicidad y a la vez, es la necesidad del momento, lo que el mundo más necesita. El ser necesita disfrutar de estos tesoros y el mundo necesita que los compartamos con generosidad.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Tomando su cuota de responsabilidad en la Educación: El caso de la Fundación Millas

No estoy ni a favor ni en contra de las manifestaciones o movilizaciones por la Educación; de hecho, me gusta que con eso, se ponga el problema de la Educación en la mesa. Lo que no comparto en esto (y en cualquier otra tema), es que la ciudadanía siempre esté esperando que la Autoridad de turno se tenga que hacer cargo de una responsabilidad que nos compete a todos.

En el caso de la Educación, es una responsabilidad que nos compete a todos: El Estado, Universidades, Colegios, Escuelas, Estudiantes, Profesores, Padres, y el Ciudadano Común y Corriente. A cada una de estas facciones, les corresponde hacerse responsable de lo que les compete.

A lo largo del Blog, he escrito varias veces sobre Educación, destacando especialmente a aquellos que sí se están haciendo a cargo de la responsabilidad que estiman les corresponde, como Tomas Recart y su equipo en Enseña Chile. Tal como Tomás ha contado en varias oportunidades, ellos se cansaron de “estar en la galería, y decidieron entrar a la cancha”.

En esta línea, hoy, quiero destacar a Verónica Espinoza y Claudia Millas, quienes en 2008 convocan a un grupo de personas para crear una fundación, a la cual llamaron Fundación Millas, en nombre de su abuelo, don Jorge Millas, conmemorando así, sus enseñanzas, valores, pensamiento y obra.

La Fundación Millas es una institución privada sin fines de lucro, que promueve y financia proyectos en dos áreas: Educación y Cultura. Particularmente, me encantan los valores que motivan sus funciones:

Amor por lo Humano: Creer en el desarrollo espiritual basado en la necesidad de amar al hombre, con sus debilidades y grandezas, hazañas y temores. El amor a la persona, moviliza el interés por conocerla y nos lleva a guiar nuestro pensamiento a favor de una acción concreta hacia ella.

Amor por el Saber: Creer en el amor por las ideas y en la automotivación por el aprender como base para el desarrollo de la autenticidad del hombre. El uso de la razón y el entendimiento es el instrumento por excelencia, necesario para el desarrollo superior del hombre en toda su dimensión.

Amor por el País: Creer en las obras, del ser humano, realizadas con el saber, pero principal mente con la conciencia de vivir en comunidad. Por consecuencia, una idea que no es operante en la vida humana, se autodeclara vencida como idea. El servicio por el país no limita, al contrario, expande su horizonte de inspiración y cometidos más allá de sus fronteras.

A través del área Educación, la Fundación Millas pretende brindar programas que apelen al desarrollo integral del hombre, cuyos objetivos son:

• Fomentar y desarrollar propuestas educativas que reconozcan la necesidad de tiempo, espacio y actividades adecuadas para el crecimiento en un estilo de vida saludable.

• Apoyar y promover metodologías innovadoras en educación, que potencien la independencia y el desarrollo de las potencialidades personales y únicas de cada niño.

• Fomentar una nueva visión sobre el desarrollo científico y académico del ser humano completo.

• Promover la formación continua de estudiantes, profesores y administradores de distintas instituciones educacionales del país.

Promover educación, cultura, arte y patrimonio cultural.


Quizás la Fundación Millas, obviamente, no logre solucionar los grandes problemas que tenemos en el ámbito de la Educación, sin embargo, si hubiera más personas como Verónica y Claudia, o más Fundaciones como Fundación Millas o Enseña Chile, que no estén esperando que el Estado u “Otros” se hagan cargo y hagan las cosas, sin duda la Educación en Chile estaría en un muchísimo mejor pie.

La invitación que hago, es que junto con las movilizaciones, nos hagamos cargo de la cuota de responsabilidad que a cada uno de nosotros nos corresponde en esto.

La EDUCACION debería ser un Sentido de Propósito Compartido como país, y no una lucha de Egos en la que se está convirtiendo.

Mis felicitaciones a Verónica y Claudia, y a todos los ciudadanos ANÓNIMOS que sí se están haciendo cargo, siendo Protagonistas y no Víctimas.

miércoles, 6 de julio de 2011

Nuevos ABC1

Leí en Facebook el siguiente post: 
Pucha, si yo fuera ABC1, no estaría más angustiá que cojo en la cuerda floja; mi mayor preocupación sería que la rota de la Titi Arregorrustiarregoreitia no me haya devuelto el saludo en el Jumbo...
, ante lo cual dejé el siguiente comentario:  que paradójico, ¿no?”. 

Paradójico, pues se supone que siendo rico se debiera estar libre de preocupaciones…
…cuek!


Luego, me quedé pensando, ¿y qué significa ser ABC1? 

Para comenzar, habría que aclarar que la “etiqueta” viene del la Clasificación denominada “Nivel Socio Económico”, cuya metodología se funda en base a dos variables:
– El nivel de educación alcanzado por una familia.
– La cantidad de Bienes que existen en el hogar.


Ambas variables se combinan en una “Matriz de Clasificación Socio-Económica”,  la que determina el NSE de cada familia de acuerdo a las combinaciones entre ambas variables. Así, se generan 6 grupos:

– ABC1 = Muy Alto y Alto
– C2      = Medio-Alto 
– C3      = Medio
– D        = Medio-Bajo  

– E        =  Bajo        
– F        =  Extrema Pobreza

Así, en términos absolutos, quienes caen dentro del segmento ABC1, son todos aquellos hogares cuyo Ingreso base es de $1.700.000, de 10 de los bienes de la matriz, poseen 9,2, y el principal sostenedor, tiene formación Universitaria Completa.

Ahora, pareciera que todos (o la gran mayoría al menos) aspiran, anhelan, desean, o lisa y llanamente quisieran ser ABC1, como encontrando en ello la felicidad, alegría y término a sus problemas.
Lo paradójico, tal como señalé en mi comentario en FB, es que conociendo a muchísimos  ABC1, varios de ellos tiene los mismos, e incluso mayores problemas que quienes son C2, C3, D, E, o F.
A lo que voy con eso, es que tener el juicio que la felicidad se consigue teniendo más dinero, bienes, o status, es un juicio absolutamente infundado.

La infelicidad y las preocupaciones nacen primero, de las falsas expectativas (creer que el dinero trae la felicidad, es una falsa expectativa también). Segundo, de las comparaciones. Tercero, por el estado emocional en el que la persona vive, en el Miedo, en vez del agradecimiento y la Confianza. Y en cuarto lugar, y más importante aun, de no conocerse a sí mismo, por lo que se lleva buscar fuera de uno, en lo externo, en lo material, en la aprobación de otros, lo que una persona no es capaz de encontrar en sí misma, dentro de ella.

Entonces, qué pasaría si creáramos una nueva clasificación Socio-Económica, tomando como economía, no la economía financiera o material, sino la economía del SER, aquella que mide mi riqueza como ser humano y como Ser Espiritual.

Para eso, así como para el NSE tradicional se tienen dos variables principales: la cantidad de bienes y el Nivel de Estudios, en este nuevo Nivel Humano-Espiritual, podríamos tener dos variables:
- La calidad de nuestros pensamientos y, 
- El Nivel de Conciencia Personal.


La Calidad de Nuestros Pensamientos (CNP) se mediría por cuantos pensamientos positivos v/s pensamientos negativos tengo durante el día.

El Nivel de Conciencia Personal (NCP) se mediría por cuánto me conozco a mí mismo  más allá de cualquier etiqueta y rol, por cuánto dependo del juicio de los demás, por cuánto dependo de lo externo.

Entonces, para ser un ABC1 de este nuevo modelo, habría que tener:

-           - 2,9 de CNP como mínimo (3 pensamientos positivos por 1 negativo)
-           - 90% de NCP como mínimo (es decir, de cada 10 cosas que me pasan, 9 las hago, ejecuto, resuelvo, etc, en plena conciencia, sin hacer responsables ni culpables a otros o lo externo).

        PD: Esto estaría totalmente ligado a lo que hablo en este artículo


viernes, 1 de julio de 2011

Coaching y el Estado Emocional de la Espiritualidad y el Paraíso

En mi actividad como coach profesional, ya sea para ejercer coaching personal, ejecutivo, y/o  de equipos, hay una matriz que personalmente me ha servido mucho para instalar la importancia de observar los estados emocionales o de ánimo al interior de la persona, del ejecutivo, o de los equipos. Matriz denominada por Rafael Echeverría, como de “Estados Emocionales o de Ánimo Básicos”:


 En términos prácticos, lo que muestra Echeverría, es que dependiendo del juicio que cada persona o equipo le den a un hecho en particular (facticidad o posibilidad), junto con la actitud a tomar (oposición o aceptación), determinarán el estado de ánimo en el que se encuentran.
La clave y la importancia de identificar el estado emocional, es que éste dará cierta explicación sobre el hecho, lo que obviamente implicará en cierta decisión para ejecutar la consecuente acción, la cual finalmente, llevará a conseguir cierto resultado. Y un resultado, a partir de un estado de ánimo basado en la Resignación, es muy distinto a uno que nace desde las Ganas.
Así, cada estado de ánimo nos hace ver las circunstancias, las situaciones, e incluso la vida, de una manera muy diferente. Esto está directamente relacionado con la distinción entre “Fenómeno y Explicación”: la situación o el hecho puntual, son el fenómeno; la interpretación que se da a partir del estado de ánimo sobre el fenómeno, es la explicación; y cada explicación, lleva a tomar una decisión congruente con ella, y como ya lo señalé anteriormente, termina en cierto resultado.
Una vez, también escuché decir a Echeverría que el juicio de “no puede cambiar” se asocia a hechos del pasado, y que el de “sí puede cambiar”, al futuro, y que quienes se quedan “pegados” en el pasado, o quienes ven que las cosas pueden cambiar en el futuro, pero no lo ven posible por “x” motivos, quedan sumergidos en el sufrimiento.
Sin embargo, mi objetivo no es hablar sobre esta matriz, sino mostrar el desarrollo al que llegué a partir de ella, dada mi experiencia ejerciendo Coaching, junto con el camino espiritual que vengo desarrollando hace varios años, más mi experiencia como estudiante en la Universidad Espiritual Brahma Kumaris. 

Así, cree la matriz que he denominado: “Estado Emocional de la Espiritualidad y Paraíso”


Mi experiencia me ha demostrado, que la forma más eficiente para que una persona, un ejecutivo (quien en sí es por sobretodo una persona), un equipo, o una organización, más que cambiar, se transformen, es vivir desde la Confianza.

En este sentido, quienes me conocen directamente, o quienes han trabajado conmigo, saben que mi “Para qué” en la vida, es cambiar el estado emocional en el que vivimos: del Miedo, que nos lleva al Control, al la Confianza, que nace de la Gratitud, pues estoy convencido, con un 100% de certeza, que si viviéramos en la Confianza y la Gratitud, estaríamos en el Paraíso Terrenal.
Y por Paraíso me refiero a ese “lugar” donde más que hacer, Somos. Donde, no vivimos preocupados del futuro, ni menos nos quedamos apegados al pasado, pues entendemos que lo único que tenemos, es el Presente, viviendo desde la Gratitud, y por ende, permitiendo vivir en una gran Confianza: motor principal para coordinar acciones.

Y por Espiritualidad, me refiero al estilo de vida que me conecta permanentemente con mi SER, con mi Verdadera Identidad: Un Ser de Energíay Luz que en esencia, ya es Paz y Felicidad, y que entiende que está experimentando una experiencia terrenal.

Entonces, con todos los antecedentes anteriores, ¿cómo llegué a esta matriz?   

Por una parte, simplemente porque me di cuenta que las personas vivimos, o en el Pasado, o en el Futuro, “bypassiando” continuamente al Presente, básicamente, porque nos aferramos a lo conocido, a lo que ya sabemos, no nos permitimos cometer errores, porque se nos castiga, matando con eso la creatividad y la innovación. Además, no soltamos las historias tristes que nos hacen girar en el círculo vicioso del resentimiento, e incluso nos apegamos a los momentos  alegres del pasado soliendo decir, “todo tiempo pasado fue mejor”, creando un sufrimiento paralizador grave.

Además, tratamos de diseñar el futuro a partir de lo realizado en el pasado, esperando obtener resultados diferentes haciendo lo mismo, o sumergidos en una resignación profunda, solemos preguntar, “para qué vamos a cambiar, si siempre lo hemos hecho así”, cerrando cualquier posibilidad de mejorar, innovar, o crear, y nunca estamos AQUÍ y AHORA, en el Presente.

En ambos casos, para mí, la Emocionalidad subyacente principal bajo el Resentimiento y la Resignación, es el Miedo, el cual nos lleva a querer controlarlo todo.

Por otra parte, cuando en las sesiones de Coaching hago la pregunta, “¿Quién eres?”, suelo recibir como respuesta: “Soy esposo(a), padre, madre, ingeniero, gerente, hermano(a) mayor,  soy el presidente del club social del cual soy socio, soy muy deportista, músico, amigo(a), amante, etc.

Si se dan cuenta, solo se ha indicado lo que se hace, o los roles que se ejercen, y en ningún momento, se indica quien realmente se ES, ni cuál es su esencia como SER, sino por el contrario, crean un sinfín de falsas identidades en la cuales las personas se “pierden”.

Es aquí donde entra la Espiritualidad; como ya dije, la que nos lleva a conectarnos con nuestra Verdadera Identidad, y que al parecer, hemos olvidado, lo que nos hace creer que “somos” los distintos roles terrenales que adoptamos.

Así entonces, a la matriz original de Echeverría, agregué tres columnas externas, una columna interna, y una fila más.

La Fila incorporada, representa el Tiempo, donde conecto lo dicho por Echeverría, donde el juicio de facticidad estaría asociado al pasado, y el de posibilidad, al futuro, agregando también, al Presente, que también me permite asociarlo con la Columna Interior incorporada “Confianza”.

Las flechas que apuntan hacia el Resentimiento y la Resignación, simbolizan el alejamiento o la falta de Confianza cuando se está en alguno de esos estados, donde establezco que la emocionalidad subyacente en ambos, es el Miedo.  Y, por el contrario, las flechas que apuntan hacia la Confianza, representan el acercamiento o existencia de la Confianza, tanto en los estados de Paz, como de Determinación (Ganas/Ambición), cuya emocionalidad subyacente es la Gratitud.

La primera Columna Exterior, de derecha a izquierda, representa el Rol o Papel que toma una persona cuando está en alguno de los estados emocionales básicos, donde determino que tanto quienes viven en el Resentimiento o la Resignación, adoptan el Rol de Víctimas, o en términos del “Paraíso”, el de Mendigo.  En el caso de vivir en la Paz o la Determinación, el Rol a adoptar el es de Protagonista, o de Soberano en términos del “Paraíso”.

La segunda Columna, representa la Actitud hacia el logro de la persona. La “Exigencia hacia la Tortura”, es cuando el esfuerzo que demando de otros y de mí mismo, no visualiza las reales capacidades, motivaciones, y el amor por lo que se hace, transformando la exigencia en una tortura. En cambio, la “Exigencia hacia la Excelencia”, es aquella cuando todo esfuerzo demandado se sustenta en el uso de las fortalezas personales, y por sobretodo, el amor por lo que se hace. Claramente, la primera formaría parte del “Infierno”, y la segunda del “Paraíso”.

Finalmente, la tercera columna, representa la mentalidad de una persona, equipo, u organización. Sea cual sea el caso, vivir en el Paraíso o en el Infierno, es una forma de vivir la vida. Todo aquello en cuanto nos cause sufrimiento y pesar, y nos saque de nuestra esencia de ser Seres de Paz y Felicidad, podríamos decir, es vivir en el Infierno Terrenal. En cambio, cuando los problemas, pérdidas y dolores los vivimos desde Confianza, que viene de la Gratitud, nos permitirá elegir ser Protagonistas y Soberanos de nuestras vidas, siendo exigentes en el uso de los recursos, competencias y habilidades personales y colectivas que se tengan, para lograr la excelencia, llevándonos a vivir en un Paraíso Terrenal.

En definitiva, el Paraíso se puede vivir ¡hoy!, aquí, en el Presente, cuando estamos agradecidos por la vida, viviendo en Confianza, valorando y aprendiendo del pasado, y siendo así, en el Presente, espejo para el futuro, y utilizando el Miedo a nuestro favor, como el gran indicador de potenciales amenazas, y no como el gran paralizador de nuestras vidas.

El Paraíso Terrenal implica un cambio de paradigma, implica integrar, apreciar, valorar, agradecer, y por sobretodo, tomar noción de nuestra Verdadera Identidad.



sábado, 11 de junio de 2011

Soplar los fuegos internos de los hijos

Para mí, Coco Legrand es el Coach Social N° 1, con una capacidad aguda de observación y de sacarnos de las distintas transparencias en que vivimos como sociedad, por medio del humor. Y no solo de humor, sino a través de la irreverencia. Y como nosotros le damos la autoridad para que sea irreverente, aprovecha ese activo personal, para contarnos cosas tales como que el único animal de la selva capaz de ir a apagar los incendios, es el Rinoceronte, pues tiene un grosor de piel suficiente para hacer aquello; Legrand usa eso como metáfora para decir que en Chile (y el mundo diría yo), está lleno de tipos con espíritu de rinocerontes: ¡huevones apagadores de fuegos internos! El Coco dice, “parten apagando los fuegos internos de sus conyugues, luego los fuegos internos de sus hijos: ‘cómo va a ser artista, mejor que estudie leyes, y que luego vea’, creando a otro hombre/mujer infeliz”.

Y si hay algo que me empelote, es que le “corten las alas” y los sueños a un niño o niña, apagando su fuego interno, destruyendo sus sueños, su creatividad y su inocencia, porque a juicio de los padres (juicio maestro tomado de la sociedad en realidad), esos sueños (ser artista, deportista, profesor, entre otros) les significarían miseria económica, llenando al pobre niño de miedos, inseguridades y frustraciones.

Una amiga contaba como a su hija en el colegio, los profesores estaban “chatos” por la “actitud artística” de la niña, etiquetándola de estudiante con déficit atencional. Me pregunto, ¿sabrán ellos la maravillosa historia de la bailarina y coreógrafa inglesa creadora del musical “Cats”, Gillian Lynne, quien cuando pequeña la acusaban de no poner atención y no cumplir los estándares académicos que tenía su colegio?

La madre de Gillian Lynne, preocupaba por los dichos del colegio, la llevó al psiquiatra de la época. Tras escuchar a la madre, el doctor le dijo a Gillian que necesitaba hablar en privado con su madre un momento y ambos salieron del gabinete. El doctor le pidió a la madre que observase lo que la niña hacía mientras estaba sola, y así vio que estaba bailando una canción que sonaba en la radio del gabinete. Tras observarla por varios minutos, el doctor hizo notar como Gillian era capaz de prestar atención a la música y concentrarse en seguir su ritmo, por lo que recomendó a la madre que la apuntase a una escuela de danza.

Según declaró Gillian, muchos años después de haber comenzado a ir a la escuela de danza, "fue maravilloso encontrarse con tanta gente que no podía estar quieta y necesitaba moverse para pensar".

Afortunadamente para Gillian Lynne, su madre no apagó su fuego interno.

La pregunta qué me nace es, ¿qué necesitan los padres de hoy para no tener miedo a soplar las brasas internas de sus hijos y apoyarlos en cumplir sus sueños? ¿Qué necesitan los profesores para no apagar las brasas de sus alumnos? ¿Qué necesitamos todos para soplar las brasas, no solo de los niños, sino de todos quienes nos rodean?

Cuando hablo de esto con amigos, me dicen, “para ti que no tienes hijos es refácil decirlo”. Es verdad, no tengo hijos, pero sí fui niño e hijo…

…y no condeno a los padres tampoco; en definitiva son parte del sistema, y como la gran mayoría, hacen lo posible por encajar en él.

Por eso vuelvo a repetir, ¿qué necesitan los padres para soplar sin miedo, los fuegos internos de sus hijos?

Quizás entre todos, podemos darnos una mano, y comenzar a vivir desde la Confianza y no desde el Miedo.


PD: Vean el video que adjunto: lo comprimí a la parte relevante para el post.

video

Si tienen problemas para verlo, pueden hacerlo AQUI

martes, 31 de mayo de 2011

Selección de Ejecutivos: La Importancia de un Para Qué Compartido

Al momento de seleccionar un ejecutivo para un nuevo cargo o para cubrir una vacante y así abrir ofertas de empleo, las empresas suelen recurrir a consultoras especializadas en Reclutamiento & Selección, y dependiendo de la importancia del cargo, recurren a consultoras Headhunters.

Cada una de estas consultoras tienen sus propias metodología para el reclutamiento y selección, y varias utilizan herramientas similares como los famosos Test de Lüscher, Rorschach, o el extenso Edwards, entre varios otros, junto con otras herramientas de evaluación como las dinámicas de Rol Play o de debate grupal. Otras han desarrollado sus propias técnicas y herramientas, innovando así, en este proceso.

Habitualmente, las headhunters presentan finalmente a sus empresas clientes, una terna de potenciales candidatos a la ofertas de trabajo, de acuerdo a los requerimientos, tanto técnicos solicitados, como profesión, estudios de post-grado y post-títulos, años experiencia laboral, rubros, edad, sexo, nivel de inglés, manejos de ERP y Softwares…

Sin embargo, y sin cuestionar la metodología empleada por estas consultoras y Headhunters,
existe un aspecto, que a mi juicio es fundamental al momento que una empresa se decida por cuál profesional elegir finalmente; éste es el “Para Qué” compartido común que exista entre la empresa y el candidato.

Me explico. Ante 3 candidatos técnicamente iguales, y con similares competencias relacionales, la empresa debería escoger a aquel que comparta el mismo sentido de propósito con la empresa que lo mueve a elegir trabajar, realizar y desempeñarse profesionalmente.

Por ejemplo, si el “Para Qué” de una empresa es romper los paradigmas y el Status Quo, para lo cual está constantemente buscando formas distintas de hacer las cosas, que finalmente se traducen en productos y servicios innovadores, pues bien, el candidato debería perseguir el mismo “Para Qué”, es decir, un profesional que no se limita solo a sus creencias, sino que está constantemente experimentando pues es un enamorado por la innovación y por las nuevas experiencias. Ese profesional entonces, al compartir el mismo “Para Qué”, dejará sangre, sudor y lágrimas por la empresa, pues estará alineado 100% con ella.

Por el contrario, un profesional que su “Para Qué” es ganar dinero, bastará que la competencia de ofrezca un poco más de dinero para cambiarse inmediatamente.

Luego, esta responsabilidad, no es de los Headhunters, sino de quien abre la oferta de trabajos y, de quien luego toma la decisión final en la empresa que requiere contratar al profesional.

Tal vez, esto sería una buena veta que los Headhunters podrían indagar.

miércoles, 27 de abril de 2011

La Espiritualidad es un Negocio

Todo hombre y mujer de negocios, tienen claro que una de las claves para formar y hacer aumentar la riqueza, es poner atención y estar atento a los acontecimientos, a las oportunidades, a los vaivenes, a las crisis, y a los éxitos. De este modo, estarán alerta para interpretar de la manera más precisa los diferentes fenómenos y sucesos económicos, políticos y sociales, con el fin de poder tomar las decisiones más acertadas, ya sea para proteger sus recursos económicos y financieros, o más importante aún, para hacerlo incrementar, y así, aumentar su patrimonio.

De este modo por ejemplo, sabrán donde invertir, en qué comento retirarse, cuando comprar, cuando vender, cuando inyectar capitales, cuándo y cuánto endeudarse, cuánto y en qué gastar, minimizando los costos, y por ende aumentando los márgenes de ganancia, haciendo así, generar un círculo virtuoso de riqueza.

Y una característica vital en el empresario o empresaria exitosos, es su capacidad de autogestión. Entre ellos, tenemos el caso de Dee Hock, fundador de Visa International Inc., quien remarcaba que todo ejecutivo exitoso que se preste como tal, debería destinar el 50% de su tiempo auto-gestionarse, haciéndose responsable de lo que hace o no hace, de lo que emprende o no emprende, transformándose en un Protagonista, y no en una Víctima de los acontecimientos.

La clave entonces, para generar y aumentar la riqueza financiera y económica, es administrar eficientemente los recursos, estando atentos y alertas a las diferentes circunstancias, y teniendo una gran capacidad de auto-gestión.

De manera similar, la Espiritualidad también es un negocio, el negocio de hacer crecer la Riqueza del SER. Y, ¿cuál es la riqueza del SER? Así como la riqueza del empresario(a) se mide en Dinero, la Riqueza del Empresario Espiritual se mide en Paz y Felicidad.

Los recursos que administra el Empresario Espiritual, son sus pensamientos, por medio de conquistar su mente. El buen Empresario Espiritual, así como el hombre o mujer de negocios que invierte donde ve ganancias, éste invierte su tiempo en crear pensamientos positivos y creativos, generadores de posibilidades, por lo que al igual que empresario de negocios está atento y alerta a las circunstancias, el Espiritual está atento a la calidad de sus pensamientos. Si ve que viene uno desperdiciable, le pone un punto final, tal como el de negocios vende sus acciones cuando van a la baja.

Además, está constantemente concentrado en todo lo que hace. Por ejemplo, y poniéndolo bien burdamente, está concentrado y pone atención a donde dejó las llaves del auto, pues tiene claro que el no recordarlo o no saberlo, lo llevará a tener pensamientos desperdiciables tales como “qué gil, dónde dejé las llaves, dónde estarán, quién me las quitó, me las habrán robado, las habré perdió…” Y son estos pensamientos despediciables los que comienzan a disminuir su Patrimonio de Paz y Felicidad.

La manera de aumentar su riqueza de Paz y Felicidad, es trabajar el desapego. El empresario espiritual tiene claro que el apego, es la semilla de todo sufrimiento. Él elimina el concepto de “mío”, pues entiende que es el aliado número uno del apego. Para explicar esto, tomemos como ejemplo, que este empresario espiritual compra un auto. Como está en el negocio de la Espiritualidad, entiende que si en la calle se lo rayan, acepta que no puede cambiar lo ocurrido, y analiza lo que sí está a su alcance, como por ejemplo conseguir que alguien le reparé el rayón. Esto es fácil para él, pues no tiene apego por el auto, ya que tiene claro que el que sufre y tiene apego, es su Ego, no su SER. Si lo insultan, no reacciona, responde, y es más, es capaz de ver más allá del hecho y del rol del o las personas que lo insultan, preguntándose: “¿qué está en mí que estas personas me insultan?” ó, “¿qué problema tendrán que tienen que insultarme, generando pesar en sus almas? De lo contrario, sabe que su patrimonio de Paz y Felicidad disminuiría drásticamente al comenzar a crear pensamientos inútiles, y al caer en la misma energía y/o sintonía de quienes lo atacan.

Su negocio lo lleva a tomar conciencia que no es el cuerpo físico que tiene, sino que éste es un instrumento para expresarse y comunicarse en este plano físico, por lo que tampoco se apega a las emociones, sino que las observa y responde a partir de ellas para ganar riqueza espiritual; en este sentido, no reacciona, ya que al reacciona, pierde Paz y Felicidad, es decir, se vuelve más pobre espiritualmente, y entiende así, que por medio de sus pensamientos, tiene el poder de crear un paraíso terrenal, y que para eso, solo requiere Determinación, pues su estado emocional, es la Confianza, la cual nace de la Gratitud que siente de poder experimentar en este plano físico.

El Empresario Espiritual, aun más que el de negocios, tiene absoluta certeza de la importancia de la auto-gestión. De ahí la importancia y tiempo que dedica a la meditación, entendiendo por ella, no un mecanismo de relajación, sino una vía para recargarse energéticamente para poder seguir ejerciendo su negocio espiritual. Entre más experto en meditación se vuelve, más transparente y automático se le hace meditar, pudiendo hacerlo cuando va apretado en el Metro o TranSantiago, cuando está atascado en un taco, cuando el Jefe le grita, cuando está experimentando un terremoto, cuando se le muere un familiar o amigo, etc.

Es un Observador Desapegado que lo convierte en un Auto-Maestro Notable, que no se identifica ni con sus roles ni títulos: ingeniero, MBA, gerente, amigo, padre, hermano, hijos, esposo, hombre, chileno, etc., que no depende de nada de esto para ser Feliz y Pacífico, pues tiene conciencia que su esencia es ser un SER de Luz, que está experimentando un vivencia terrenal, y que no se debe a ninguna religión, pues toma conciencia que éstas crean seguidores, en cambio la Espiritualidad genera Líderes de sí mismos.

En Occidente, tenemos un ejemplo clásico de un Empresario Espiritual y Auto-Maestro: Cristo, quien tenía certeza absoluta que no era de este mundo, entendía que ejercía el rol de judío, de mesías, de hijo, de maestro, pero no se identificaba con ninguna de ellos, más bien, se sabía un príncipe de otro mundo, y entendiendo la importancia de meditar para poder cargarse de energía pura; pura no en un sentido moral, sino de venir de la Fuente Original.

Luego, la invitación es a ser un Empresario Espiritual, que administra sus pensamientos, está concentrado y atento, se autogestiona, y por sobretodo, actúa desapegadamente, no identificándose con falsas identidades ni roles, y así tu riqueza de Paz y Felicidad puede ser eterna.

Dato al margen:

Aquí, también quiero hacer entender que la Espiritualidad no tiene nada que ver con lo religioso, que no es algo para relajarse, desentenderse, ni desinteresarse por “lo que pasa”. Todo lo contrario, la entiendo como acción, como hacerse responsable de crear la propia realidad, si esperar que por actitudes devotas, delegar la autoridad en autoridades religiosas, políticas, o sociales, que me lleven a decir “lo que tengo que hacer”. La Espiritualidad es reencontrarse con la verdadera esencia, y por medio de la meditación, recordar quien realmente soy.